Recibir el diagnóstico positivo de cáncer de mama es un desagradable parteaguas que marca una nueva etapa de la vida. Lo más probable es que al principio sientas miedo, ansiedad, tristeza y enojo, hasta que lo asimiles y lo aceptes. 

La situación familiar, socioeconómica y laboral sin duda van a influir en este proceso, pues a partir de aquí cambiará de manera notable tu vida cotidiana, pues genera, naturalmente, una incertidumbre sobre el futuro. Sabemos que lo primero que necesitas es apoyo emocional y sentirte querida y protegida, así que no dudes en acudir a tu familia.

En esta etapa se requiere de mucha información que despeje cualquier duda, como saber cuáles son todas las opciones sobre los tratamientos y en dónde encontrar recursos financieros que te faciliten el proceso. Las diferentes asociaciones que luchan contra este padecimiento pueden ayudarte en este tema.

Elige a un médico con estas características:

Que te escuche. Es importante encontrar un médico que escuchará tus inquietudes. Te será más fácil hacerle preguntas. Haz una lista de todas las dudas que tengas, organizadas por tema, para conocer más acerca del tipo de cáncer y lo que puedes esperar.

Que te explique. Es recomendable que el médico pueda usar un lenguaje simple para explicar con términos que puedas entender qué tienes, cuáles son las opciones de tratamiento y cuál es el pronóstico.

Que te comprenda. Si no sientes una buena química, busca a otro médico.

Haz que la relación con tu médico sea una sociedad de trabajo. La mejor relación de tratamiento es aquella en la que haces preguntas y participas en tu atención médica.

Te dejamos otras recomendaciones necesarias para ayudarte en esta fase:

Medita. Esto te ayudará a mantenerte lo más relajada posible y te alejará de pensamientos tóxicos.

Ve a terapia. Hay psicólogos especialistas en pacientes con cáncer, empezar una terapia constante te ayudará a gestionar el miedo, la ansiedad y la depresión.

Haz ejercicios mindfulness (práctica de la atención plena). Esto sin duda mejorará tus reflexiones y tu juicio.

Aprende a sobrellevar los cambios. Tanto los físicos, como los emocionales y tu nuevo estilo de vida.

Ámate tal y como eres. Acepta la nueva imagen corporal y estimula tu autoestima. Ayuda mucho estar rodeada de gente que te ama.

Retomar tu vida de manera normal. Regresa a tus actividades laborales diarias y mantén activa tu vida social.

Haz ejercicio. Puedes comenzar con un plan moderado de caminata, yoga o natación. El ejercicio te va a ayudar a sentirte mejor con respecto a tu cuerpo.

Infórmate sobre la vida después del tratamiento, cómo planear los cuidados de seguimiento y cómo controlar los aspectos físicos, emocionales y familiares que vas a enfrentar después del tratamiento. 

Sabemos que este proceso no es nada simple y que habrá algunos días más difíciles que otros, pero estamos seguros de que puedes superar esta etapa de tu vida.

¡No te rindas!