Conseguiste el trabajo de tus sueños, todos los días te enfocas en tus labores, te esfuerzas por lograr tus objetivos, pero… ¿te sientes cansado todo el tiempo?, ¿sientes desánimo o abatimiento?, ¿te preocupas por situaciones mínimas?, ¿estás de tan malhumor que ni tu perro te aguanta? Estos pueden ser síntomas de estrés laboral.

En México, el estrés en los trabajadores es un mal común y, de hecho, un problema de Salud Pública. Las pesadas jornadas de trabajo, la presión del entorno laboral, el alto nivel de responsabilidad, la remuneración inadecuada, y/o el acoso en el ambiente del sitio de trabajo pueden ser factores determinantes para sufrir de estrés.

Si te sientes identificado con estas causas o síntomas, quizá pueden servirte estos sencillos consejos para hacer de tu trabajo una experiencia dignificante, enriquecedora y, sobre todo, placentera.

Identifica el problema de raíz.

Es posible que sepas muy bien cuál es la situación que más te genera estrés, pero también es posible que no. Por ello, es primordial hacer una autoexploración y un autoconomiento para saber qué es lo que te provoca ese malestar en tu trabajo. En cuanto lo reconozcas, será más fácil encontrar una solución.

 

Aléjate un momento y mira desde afuera.

Cuando suceden esos eventos que te generan sufrimiento, es importante que te alejes de la situación, ya sea de manera mental o física (puedes dar un paseo, escuchar tu canción favorita, beber un vaso con agua, conversar con un compañero, mirar una fotografía, etc.); entonces, mira la situación nuevamente. Eres capaz de resolver cualquier situación, sólo toma un respiro y enfócate en ella.

 

Haz una lista de prioridades.

Ya sean por día, por semana, o por mes, una planeación de tus actividades te dará solidez. Pisarás terreno con confianza y podrás utilizar tu tiempo efectivo para verdaderas labores. Te darás cuenta de que es mejor hacer las cosas verdaderamente importantes y delegar las menos, sin causarte estrés.

 

Tómate tiempo para descansar durante el día.

Algunas personas, al sentirse abrumadas por el trabajo, piensan “ya tendré vacaciones y podré descansar”, pero mientras éstas no sean una realidad, postergan su descanso para luego. Sin embargo, está comprobado que tomar descansos de 10 minutos es benéfico para la salud física y mental, sobre todo si pasas mucho tiempo frente a una computadora. Puedes sentarte tranquilo, cerrar los ojos y practicar respiraciones.

 

Sé realista, pon límites y estándares razonables para ti y los demás.

No te exijas demasiado, piensa que eres bueno haciendo lo que haces y que puedes mejorar, pero no a costa de tu bienestar ni el de los demás. Si, por el contrario, sientes presión por un superior o tus compañeros de trabajo, hazles saber en la medida de lo posible que estás ocupándote de tus labores de la mejor manera posible. Quizá no te has dado cuenta de que todos están tan estresados como tú. Establecer un buen entorno de trabajo también tiene que ver con la comunicación y la apertura. Esto no sólo mejorará el estado de ánimo general, sino que también propiciará un buen aprovechamiento en la productividad del trabajo.

 

Trabajar no tiene por qué ser una tarea negativa o insatisfactoria. Nos hemos acostumbrado a escuchar que el trabajo es mucho esfuerzo y poca recompensa. Sin embargo, esto puede cambiar si pones en armonía tus objetivos, emociones y capacidades.

¡Ánimo! Eres capaz de hacer todo lo que te propongas.

 

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