Cuando compramos un automóvil, también adquirimos una responsabilidad. A diferencia de lo que comúnmente se cree, el auto no sólo es un medio de transporte, también se convierte en un compromiso y un bien material que necesita cuidado y mantenimiento.

Factores como el uso continuo, las eventualidades climáticas o accidentes menores, pueden desgastar y arruinar la pintura de tu automóvil, lenta y paulatinamente, sin que te des cuenta. Por ello, te presentamos algunos tips para que puedas lucir tu vehículo bonito, limpio y reluciente. Tal y como si estuviese recién salido de la agencia.

  1. Cuida tu auto de la exposición a los factores ambientales. Aunque no se trata de un ser vivo, tu auto también sufre con la exposición prolongada y recurrente al sol, a la lluvia, al polvo, a la humedad y todos los sucesos ambientales más comunes. Lo mejor es dejarlo estacionado en el garaje de tu casa, bajo un techo o lona. Esto evitará que esté a la intemperie, lejos de las hojas, del polen o frutos caídos de los árboles.
  2. Lava el auto en casa, al menos una vez a la semana. Sabemos que es más cómodo ir al autolavado, pero normalmente estos establecimientos están muy concurridos y no dedican el tiempo suficiente a lavar la carrocería de cada auto con esmero. Además, algunos de sus productos pueden estar dañando la pintura de tu vehículo, pues no todos los jabones son adecuados. Te aconsejamos acudir a profesionales del lavado en caso de que no puedas hacer la limpieza de tu auto. No olvides lavar la tapicería, las llantas y los espejos con esponja, cepillos o trapos que sean 100% de algodón.
  3. Encera la carrocería de vez en cuando. Lo recomendable es que lo hagas unas cuatro veces al año. El tipo de cera dependerá del color de la pintura de tu auto; por ejemplo, las pinturas blancas o claras reaccionan mejor a las ceras sintéticas, mientras que las naturales se recomiendan más para los tonos oscuros. Las ceras otorgan protección a tu auto de la contaminación atmosférica, de los rayos UV y, por supuesto, del excremento de las aves. Asegúrate de usar los productos adecuados, ¡y si son amables con el ambiente mucho mejor!
  4. Haz una descontaminación de tu pintura. Esto puedes hacerlo cada tres o seis meses, dependiendo del estado de la pintura. Con este procedimiento, se eliminan sustancias que se adhieren inevitablemente a la pintura y que son difíciles de quitar con el simple lavado. De hecho, después de descontaminar el automóvil, se recomienda encerarlo o realizar un pulido suave.
  5. Pule tu auto. Para esto te recomendamos que acudas a un servicio profesional. Este paso puede hacerse una vez al año, sólo si es muy necesario. El pulido puede quitar rayones superficiales de la pintura, pero también la adelgaza, por ello es que es importante no abusar de este procedimiento.
  6. Repara la pintura del auto. Si de plano la pintura de tu automóvil no ha quedado de lujo, como para vehículo de fórmula uno, te recomendamos que repares la pintura del auto. Algunos conductores prefieren hacerlo ellos mismos, poco a poco o conforme se producen los daños (raspones, rayones, manchas); sin embargo, esto no es muy aconsejable. Existen establecimientos de hojalatería que se especializan en estos casos y qué mejor que dejar tu auto en manos expertas.

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