Al primo de un amigo le pasó: iba caminando por la calle cuando no vio el enorme hoyo que había entre una coladera y el asfalto, súbitamente tropezó y la mitad de su pierna quedó atrapada entre las rendijas del sumidero. La ambulancia tardó un poco en llegar, sólo recibió atención de otras personas que lo ayudaron al verlo en apuros. El diagnóstico fue una fractura de rodilla; sin embargo, tuvo que pagar una clínica privada para atenderse (pues su trabajo era informal sin prestaciones), también pagó radiografías, curaciones y unas muletas nuevas. Como consecuencia tuvo que ausentarse una semana de su trabajo, así que no tuvo ingresos durante ese periodo. ¿Te suena?

 

 

También, al hijo de un vecino, le sucedió que, mientras estacionaba su automóvil en el estacionamiento del supermercado, otro auto lo impactó. El accidente no fue aparatoso, pero el auto sí tuvo daños, pero el hijo del vecino no tenía dinero para su reparación, así que durante algunos días tuvo que dejar su auto sin reparación, hasta que consiguió dinero prestado con un familiar.

A la amiga de una amiga, la despidieron de su trabajo justo cuando tenía que pagar la renta, el coche y la colegiatura de sus hijos. Tuvo que endeudarse con tarjetas bancarias para solventar sólo un mes de sus deudas.

Casos de la vida real, ¿no? Los imprevistos siempre suceden, por lo que es importante estar siempre prevenidos; sin embargo, es cierto que no existe una cultura financiera, por lo que lo urgente suele ganar a lo importante. Pero, ¿cómo lograr un fondo para emergencias?

 

1. Crea un plan.

Aunque estamos expuestos a los accidentes o a los imprevistos, hay cosas que pueden prevenirse. Lo primero es tener un ahorro, quizá el 10% de tu salario para hacer un “colchón” económico lo suficientemente estable para cualquier emergencia. También, es importante conversarlo con tu familia, pareja, o gente de confianza para que ellos sepan también qué hacer, en caso de que tú no estés, para disponer de ese dinero.

 

 

2. Cancela tus deudas.

Es importante que a la hora de comenzar un plan de ahorro, no tengas pendientes. Las deudas comen el bienestar económico y son muy perjudiciales. Cuanto más tiempo pases con una deuda, ésta acabará con tu salud financiera y mental.

 

3. Apóyate en un seguro.

Ya sea un seguro de gastos médicos mayores o un seguro de vida, puedes acercarte a una aseguradora para proteger tus bienes materiales, inmuebles, tu salud o la de los tuyos. Los seguros funcionan como un ahorro para utilizarlo en cualquier momento, y lo mejor es que no tiene vencimiento y es una protección infalible para la vida.

 

4. Guarda tu ahorro en una cuenta bancaria.

Jamás dejes tu dinero debajo del colchón o escondido en la almohada. Es mejor crear una cuenta de ahorro que confiar en la seguridad de tu casa.

 

 

Ahora lo sabes: es momento de comenzar a ahorrar. Las emergencias pueden ser tan malas, como buenas, pues siempre sacan a flote lo mejor de nosotros para salir de ellas.

Si necesitas ayuda para tus ahorros, acércate a nosotros. Podemos prestarte una lanita para tus necesidades más urgentes.