Sorprendentemente, es más fácil adquirir un mal hábito que uno bueno y, desgraciadamente, los malos hábitos financieros son todavía más rápidos de obtener y mucho más difíciles de corregir. Generalmente, quien sufre este tipo de problemas no detecta a tiempo sus errores económicos más frecuentes, sino que piensa que son cosas comunes que le suceden a todo mundo. Sin embargo, las consecuencias de tener malos hábitos financieros suelen ser muy peligrosas y, a menudo, destructivas.

 

 

Tanto si quieres saber si ya caíste, o crees que puedes caer, en los “malos pasos”, la siguiente lista es para ti. Detecta si tienes o has tenido uno o más de estos comportamientos nocivos para tu salud financiera.

1. No ser realista con tus ingresos. Si fantaseas con la idea de que tu salario puede rendir más si le quitas un poquito acá y le agregas un poquito allá, ten cuidado. Es muy peligroso aspirar a cosas, tanto materiales como inmateriales, que están por encima de tu nivel de ingresos. No te presiones por tener un estilo de vida que no va acorde a tu posibilidad económica. ¡No te compares con nadie! Es mejor que planifiques tus gastos de manera inteligente en lugar de estirar tu dinero.

 

 

 

2. Pensar que el destino o la suerte pagarán tus deudas. ¿Cuántas veces te has escuchado decir: “no lo pago yo, lo paga mi yo del futuro…”? La mala noticia es que tu yo del futuro estará abrumado por las deudas, y tarde o temprano eso tendrá consecuencias para tu vida. Planifica tus metas financieras, pero jamás creas que el tiempo te resolverá los problemas; por el contrario, los puede agravar.

 

 

3. Gastar más dinero en antojos que en necesidades. ¿Te has cuestionado si realmente necesitas ese frappuccino nevado con crema extra y chispitas de chocolate encima, todos los días? Quizá hasta estás perjudicando a tu salud con esos altos niveles de azúcar. Cuando quitas esos antojos en tu día a día te das cuenta que realmente vivías en un autoengaño. Evita las fugas hormiga de tu cartera con abstinencia de compras por gusto más que por necesidad.

 

 

4. Ir por la vida sin un presupuesto. Este es un mal hábito común, muchas personas lo padecen, y es que realmente casi nadie piensa en su salario como un presupuesto, sino más bien se cree que cada quincena, o cada mensualidad, es una “posibilidad infinita” para comprar o hacer cosas. Grave error. Desafortunadamente, el dinero tiene una finitud y se acaba, por lo que es importantísimo planear qué hacer con esos ingresos fijos oportunamente. Mes a mes hay necesidades diferentes u obligaciones extras, tomarlas en cuenta con anticipación es la mejor manera de contrarrestar el mal hábito de la no planeación.

 

 

5. Ser desorganizado con los gastos. Si de pronto abres tu cartera y descubres que tienes veinte tickets diferentes que has acumulado a lo largo de la semana y no tienes ni idea de qué son, ocúpate. Este es un problema también. La desorganización de los gastos es la manera más fácil de perder dinero y, por supuesto, de adquirir deudas. Quizá cuando te des cuenta de que gastaste más en comida chatarra que en una visita necesaria al médico, entenderás dónde está tu mal hábito financiero.

Si te has identificado es momento de hacer una pausa y replantear el rumbo de tu economía. Se dice que para adquirir un buen hábito se necesitan, al menos, veintiún días. ¿Por qué no lo consideras y lo pones en práctica? Siempre es buen momento para mantenerse al día con los planes económicos. Piensa en tu futuro.

Si ya has adquirido deudas y necesitas una ayuda para salir de ellas, piensa en Intermercado. Te ofrecemos una solución para apagar esos pequeños fuegos urgentes en tu situación financiera.