El cáncer de mama es menos frecuente en chicas jóvenes que en aquellas que han pasado los 40, sin embargo, puede presentarse a cualquier edad. Esta enfermedad es una de las principales causas de muerte de las mujeres en nuestro país, por lo que es necesario y de vital importancia prevenirlo. Aquí te decimos cómo:

PrevenciónEl control de factores de riesgo así como una prevención integrada que promueva los alimentos saludables, la actividad física y el control del consumo de alcohol, el sobrepeso y la obesidad, podrían llegar a tener un efecto de reducción de la incidencia a largo plazo.

Detección precoz. Aunque se puede lograr cierta reducción del riesgo mediante medidas de prevención, esas estrategias no pueden eliminar la mayoría de los cánceres de mama. Así pues, la detección precoz sigue siendo la piedra angular del control de esta enfermedad.

Autoexploración. Esta práctica empodera a las mujeres que se responsabilizan así de su propia salud. En consecuencia, se recomienda la autoexploración para fomentar la toma de conciencia entre las mujeres en situación de riesgo.

Mamografía. Este estudio revela tumores de tamaños tan pequeños que no se podrían palpar en las exploraciones. La prevención del cáncer de mama permite detectar la lesión en etapas en que ésta aún no se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Además, así se puede tratar con tratamientos menos agresivos.

Para prevenir el cáncer de mama es recomendable:

  • Llevar una alimentación balanceada y alta en fibra.
  • Disminuir el consumo de azúcares y grasas.
  • Practicar ejercicio al menos 30 minutos diariamente.
  • Mantener un peso adecuado.
  • Evitar el cigarro y el alcohol.
  • Consumir todo tipo de hortalizas.
  • Evitar ingerir comida rápida frecuentemente.
  • Tomar vitamina D e ingerir alimentos que la contengan.
  • Tomar té verde, ya que está comprobado que es un anticancerígeno.

Si observas alguno de los siguientes síntomas, acude a tu médico lo más pronto posible:

  • Bultos extraños.
  • Dolor que no desaparece.
  • Pezón invertido.
  • Secreciones transparentes o con sangre.
  • Úlceras.
  • Ganglios linfáticos dilatados debajo del brazo.

Los factores de riesgo se dividen en grupos, conócelos:

Biológicos.

  • Sexo femenino.
  • Envejecimiento.
  • Historia genética de familiares con esta enfermedad.
  • Vida menstrual de más de 40 años.
  • Tejido mamario denso.
  • Ser portador conocido de los genes BRCA1 o BRCA2.

Ambientales.

  • Exposición a radiaciones ionizantes en la adolescencia.
  • Tratamiento con radioterapia en tórax.

Relacionados con la historia reproductiva.

  • No haber tenido hijos.
  • Primer embarazo a término después de los 30 años de edad.
  • Terapia hormonal por más de cinco años.

Relacionados con estilos de vida.

  • Alimentación rica en carbohidratos y baja en fibra.
  • Dieta rica en grasas tanto de origen animal como ácidos grasos trans.
  • Obesidad, principalmente después de la menopausia.
  • Sedentarismo.
  • Consumo de alcohol mayor a 15g/día.
  • Tabaquismo.

Aunque la mayoría de los factores de riesgo no se pueden modificar, los relacionados con los estilos de vida si son modificables y pueden disminuir el riesgo de padecer esta enfermedad, por lo que es importante fortalecer la autorresponsabilidad en el cuidado de la salud y adoptar formas de vida saludables.

No olvides consultar con tu médico sobre este tema, es necesario que te revises y te hagas examinar para prevenir esta enfermedad.